Irene, Pelayo y Hugo, como Quintos y Álvaro como invitado.
En 2027, es probable que tengan que repetir los mismos, pero….
¿qué pasará en los años sucesivos? ¿serán estos 4
fantásticos los últimos quintos?.
Foto: Irene Turrado
Los cambios en la sociedad, las nuevas tecnologías, los
hábitos de la juventud, la dejadez; son muchos los motivos por los cuales, poco
a poco, vamos perdiendo nuestras tradiciones más identificativas.
En varias ocasiones hemos hablado de los Quintos y la
tradición de los Ramos. Jóvenes que se juntan y sin hacer caso a la
meteorología; la Noche de Reyes, cumplen con la centenaria tradición de poner
un ramo en la puerta de cada casa.
Con el paso del tiempo, el número
de quint@s por año, ha ido disminuyendo. Han tenido que reinventarse y juntar
varias “quintas” para hacer el trabajo y poder seguir con la tradición.
Un ramo de laurel y uno de pino,
por vivienda. Algún año se cambióel
laurel por madroño y en las últimas citas, en vez de pino se puso encina. A los
negocios, se les pone un ramo más grande que al resto. Los incendios acaecidos este verano, calcinaron los montes de pinos y encinas; aún así, estos Quint@s,
sortearán el bache con el ramo de
laurel.
El 2025 fue un caso excepcional. A
pesar de contar con bastantes unidades, por motivos que desconocemos, no hubo
acuerdo entre ellos y por primera vez en muchos años, se rompió la tradición.
En este 2026 tenemos la fortuna de
poder seguir escribiendo la historia de Castrocalbón. Son muy pocos, solamente
cuatro en activo. Los quint@s , esta Noche de Reyes, ha logrado la proeza de
volver a poner Los Ramos.
Es el epicentro de la ciudad y durante el transcurso del
año, donde se organiza la Alubiaday se
instalan Ferias.
La Plaza es amplia y porticada. Allí se levantan los
edificios más antiguos y representativos de la villa, destacando la Iglesia de
Santa María y el Ayuntamiento.
En el centro, había una fuente ornamental que en
fiestasPatronales se cubría con un
tablao para realizar conciertos y verbenas.
Desde esta Plaza, parten las principales calles peatonales y
comerciales de La Bañeza.
No es la primera vez que La Valdería sufre las consecuencias de los incendios.
En Castrocalbón se nos ha quemado el Pinar, parte de la Portilla y la Chana en varias ocasiones, pero nunca habíamos sentido el peligro tan de cerca.
Las intensas lluvias de la primavera fueron propicias para el crecimiento de hierba y maleza, que con la llegada del verano se secaría, convirtiéndose en el combustible idóneo para la propagación del fuego.
Si a esto le unimos la ola de calor que estamos padeciendo, con temperaturas de 38 grados (inusuales para esta zona), el riesgo de incendios es muy elevado.
El diez de agosto se inicia el fuego en Molezuelas de Carballeda (Zamora).Afecta a varias localidades de la zona, hasta llegar a Cubo de Benavente, donde se calcinan varias viviendas deshabitadas y un almacén de ferretería.
Parecía que el fuego estaba controlado y perimetrado, pero en la tarde del día 11, se reaviva un foco.
Desalojan Congosta y Ayoo de Vidriales, donde arden algunas construcciones y un coche.
Suponemos que a través del monte de Ayoó pasa a la Sierra de San Félix (León). Una vez dentro de la Sierra, el fuego avanza en varias direcciones. Al norte, peligran los montes de Felechares y los pinares de Pobladura y Pinilla de la Valdería. Al sur, la Chana de Calzada y Castrocalbón y San Esteban de Nogales.
La preocupación va en aumento y se empieza a palpar un peligro eminente para la población.
La Guardia Civil patrulla las calles de los pueblos. Helicópteros y avionetas atacan el fuego por aire y las Brigadas antiincendios, trabajan sobre el terreno. Se unen a las labores de extinción, la Unidad Militar de Emergencias.
La situación empeora por momentos. Las Autoridades deciden comenzar la evacuación de los pueblos. Los primeros son Pinilla y Pobladura de Yuso.
A las ocho de la tarde, la Guardia Civil corta el tráfico de la LE110 (La Bañeza-Camarzana de Tera). El fuego ha cruzado la carretera y se dirige hacia San Esteban de Nogales. Otro frente avanza dirección Castrocalbón. Las brigadas se ven impotentes y preocupa el peligro que supone la llegada del fuego a la gasolinera.
Por precaución, la Guardia Civil ordena el cierre del establecimiento y la evacuación de vehículos y personas que se encontraban observando y fotografiando la columna de humo.
El fuego sigue localizado en el monte, pero el humo ya invade toda la localidad. Las Autoridades proceden a la evacuación de las piscinas municipales para facilitar a los medios aéreos el abastecimiento de agua.
El próximo paso a seguir es el desalojo del Centro Residencial para mayores. Un autobús y varias ambulancias trasladan a los residentes a "Mensajeros de la Paz" en La Bañeza.
No se espera que el fuego alcance el pueblo, pero si preocupan los problemas respiratorios que puede causar el humo.
Se aconseja a los vecinos que abandonen el pueblo, haciendo hincapié en la gente de mayor edad. El que se quede, tendrá que confinarse en casa y cerrar todas las ventanas.
Llega un autobús a la plaza del pueblo para desplazar a los vecinos que no tengan medio de transporte. La gente será alojada en el polideportivo de La Bañeza.
Cae la noche y el cielo adquiere un color rojizo. Desde las zonas elevadas del pueblo como El Palacio o las Vistas, se puede ver la línea de fuego. Kilómetros de llamas calcinan el monte desde Pinilla de la Valdería hasta San Esteban de Nogales.
Según avanza la noche, bajan las temperaturas y el fuego va perdiendo intensidad. Brigadas y voluntarios de San Félix y Felechares, permanecen hasta altas horas de la madrugada en la Sierra.
El día 12 amanece relativamente tranquilo. Hay humo pero no se aprecian grandes llamaradas. El incendio parece estar controlado. Los vecinos de los pueblos, reanudan sus trabajos cotidianos.
La pesadilla parece haber llegado a su fin, pero.............