El factor humano era decisivo en el sector de la construcción a mediados del siglo pasado. Eran años en que la maquinaria era escasa y poco especializada. Los albañiles carecían de la herramienta de hoy en día; el trabajo era duro y artesanal.
Indumentaria tradicional que forma parte de la cultura de los pueblos y que siempre ha estado presente a lo largo de la historia.
Niñas con el traje tradicional en El Palacio, junto a la Ermita en el año 1952 y 1955. Niños de la Escuela con manteos en el año 1983. Grupos de Danzas de Castrocalbón en diferentes épocas.
Fotos que son historia y cultura de esta localidad y que tenemos la obligación de conservar y difundir.
El Puente de Hierro es uno de los iconos más representativos de Castrocalbón; y junto con el Arco del Palacio, los lugares más fotografiados de la localidad.
Durante la segunda década del siglo XX se decide mejorar el firme del camino carretero que une La Bañeza con Camarzana de Tera; actualmente la LE 110.
A su paso por la localidad de Castrocalbón se encuentran con el río Eria, muy caudaloso en periodos invernales.
Para sortear este escollo se construye un puente metálico; facilitando así, el tránsito de carros, vehículos a motor y personas.
El Puente tiene dos arcos parabólicos del tipo bow-string (arco tesado) y está apoyado sobre tres pilastras de hormigón. La estructura está remachada en su totalidad, sin soldadura.
Entre pilastra y pilastra queda un hueco de luz de aproximadamente 30 metros, para el paso del agua. La base del Puente está dividida en tres partes. Una calzada central para el tránsito de vehículos y dos viales laterales peatonales de 1.10 metros cada uno.
Foto: MAEC Castrocalbón
Debido la angostura de la calzada (4.25 metros aprox.), la circulación dentro del Puente, se hacía en sentido alterno.
El Puente de Hierro se inauguró el 10 de octubre de 1927.
A finales del siglo XX, la ZA110- LE110, se convirtió en un paso importante para el transporte de mercancías entre el norte de Portugal, Galicia y La Bañeza, León, norte de España.
Foto: Císimo Rabanedo
Los camiones modernos, con más altura, empezaban a tener problemas con los arcos; hasta el punto que en alguna ocasión, se quedaron atrapados en medio del Puente.
En 2004/05 se construyó un nuevo puente paralelo al de Hierro, con un carril para cada sentido de la circulación y sin arcos que delimitasen la altura .
Por aquel entonces se rumoreaba la posibilidad de derribar el Viejo, igual que se hizo en el pueblo vecino de Castrocontrigo (este tenía un solo arco).
La presión de las Autoridades y vecinos hizo que, afortunadamente, esto no fuese así. Actualmente el Puente de Hierro es solo peatonal y se encuentra en un estado de abandono total.
Siempre se habla de limpiarlo, lijarlo, pintarlo, acondicionarlo, restaurarlo, pero..... nadie hacemos nada.
Foto: cisimo.es
Y mientras tanto; El Puente de Castrocalbón, sigue viendo pasar los años con sus vigas dobladas, su estructura oxidada, sus agujeros en la calzada y el deterioro ganándole la batalla.
En Castrocalbón, desde hace décadas, los trajes típicos han sido una parte importante en las fiestas y celebraciones de la localidad.
Pareja de baile. Vicente y Daría.
Un traje típico o traje tradicional es la indumentaria que expresa la identidad cultural de un territorio. Actualmente se usan sobre todo en celebraciones y eventos culturales, festivales y ferias. Suele variar según el país y el patrimonio cultural.
Siempre se ha dicho que "un pueblo sin niños es un pueblo sin vida". Es verdad, pero yo añadiría que un pueblo sin niños es un pueblo enfermo. A medida que disminuye el número de nacimientos, va aumentando la gravedad del enfermo.
Cuando dejan de nacer niños, la población envejece... y muere. Con cada persona que falta, el pueblo se debilita. Cuando desaparece la última persona, el pueblo muere.
Foto: Museo de Castrocalbón
Castrocalbón, como la inmensa mayoría de las poblaciones del mundo rural, es un pueblo enfermo, debido a que fallecen más personas de las que nacen.
Si hace cincuenta años podíamos hablar de una media entre 20 y 30 nacimientos al año; hoy ha bajado alarmantemente la cifra, hasta quedarse en 2 a 5 nacimientos/año.
Foto: Rocío Fernández
El modelo de vida actual hace que las familias tengan menos niños. Otro factor en contra es que los jóvenes se van a las capitales, por trabajo o buscando una supuesta mejor vida para ellos y sus futuros hijos.
Las intensas lluvias acaecidas durante varios días del mes de Diciembre, provocaron grandes inundaciones en numerosos pueblos de La Valdería , Valduerna y Jamuz, entre otros.
Castrocalbón, fue una de esas localidades afectadas. Las personas de más edad, debaten a la hora de catalogarla como la mayor inundación sufrida por este pueblo; o por el contrario, la segunda mayor tras la de hace 24 años. Los que han vivido las dos catástrofes, aseguran que la primera fue mas destructiva y peligrosa por la falta de muros defensivos en los márgenes del río. En lo que se refiere a caudal; la de este año, es la número uno.
Fotos: Rafael Rabanedo
Todo empezó el viernes día 15, cuando a las once de la mañana, el caudal del Eria se desbordó por varios puntos. Las calles del Barrio de Abajo quedaron inundadas. Protección Civil acude con una ambulancia y personal especializado en desastres naturales.
A pesar del miedo, los vecinos de Castrocalbón colaboran con Protección Civil. Utilizan tractores para evacuar a vecinos de los pisos de protección oficial, en la calle las Escuelas. También se pone a salvo ganado vacuno y caballar, trasladándolo a cuadras del Barrio de Arriba.
Calles como La Calleja, las Escuelas, El Sexteadero, Entre los Ríos, Portugal, La Fuente, parte de Avd. Ángel G. del Vello, Las Paleras y el campo de deportes, quedaron cubiertas por el agua. La gente del Molino de Basilio, se quedó aislada del resto del pueblo.
A pesar del esfuerzo de Protección Civil y voluntarios del pueblo; en los días posteriores, se siguieron produciendo roturas en la defensa. Seguía lloviendo y el caudal no disminuía.
Al día siguiente, alguien hace correr la voz de una posible rotura a la altura de las huertas del Barrio . Ese es el punto más peligroso. Si el río coge esa dirección; dividiría el pueblo en dos. El miedo estaba mas que justificado para que otra persona tocara las campanas, avisando del peligro. Fueron unas horas de pánico que afortunadamente se quedaron en una falsa alarma.
Fotos: Rafael Rabanedo
Al peligro el río, se unía la Reguera. Cuando el Eria daba un respiro y bajaba su caudal, crecía la Reguera y se desbordaba en el Reguerico, inundando La Calleja, San Ambrosio y Las Paleras.
Afortunadamente, no hubo que lamentar victimas humanas; si el fallecimiento de la perra de José Morán, por ahogamiento. Avelino y Amelia, sufrieron lesiones por el mal estado de las vías. Ambos con rotura.
Los destrozos fueron numerosos. El viento derribó la pared del frontón. Las pistas de tenis, baloncesto y parte del campo de fútbol, fueron sepultados por arena y piedras arrastradas por el agua. Las calles quedaron muy deterioradas y hubo derrumbes de paredes en algunas casas.
La discoteca Milton y el bar Eria, fueron los negocios más afectados a causa del temporal.
Maximino Descosido Fuertes “Anín”, fue durante varias décadas maestro en las escuelas de Castrocalbón. Aparte de los conocimientos básicos, Anín también inculcó a sus alumnos el interés y el amor por la arqueología.
Formaron grupos de acción local y en horas extraescolares, visitaban asentamientos celtas y romanos, fundamentalmente.
Foto 1 : De izquierda a derecha... Pepe, Elpidia, Fael, Avelino y Agustín.
Recuperaban las piezas que podían tener algún interés histórico; utensilios, monedas, hachas de piedra, restos de cerámica, etc.
Al final de cada jornada, el material encontrado era llevado a la antigua Casa de los Maestros para restaurar y clasificar. Se almacenaba y exponía en la sala museo habilitada en el edificio, para tal efecto.
En Castrocalbón, surgió un interés general por el tema. La gente del pueblo se implicó directamente en el proyecto. Donaban o dejaban en depósito objetos de su propiedad. La mayoría eran enseres y utensilios etnográficos; pero también había hachas de piedra, monedas, restos arqueológicos….
La década de los sesenta, marcó un antes y un después. Radio Televisión Española y Radio Nacional de España comienzan a emitir un programa llamado “Misión Rescate”.
El objetivo del ente público es involucrar a los escolares en la localización y recuperación de yacimientos arqueológicos. Se emitió hasta la década de los setenta, con un gran éxito de audiencia y logrando que la población en general se interesase por la arqueología.
El programa no pasó desapercibido para Maximino Descosido. El Maestro vio una gran oportunidad para dar a conocer la riqueza histórica de La Valdería y promocionar la Calzada Romana Vía XVII del Itinerario de Antonino.
Fundó los Grupos 380 y 381, conocidos como “Misión Rescate en el Valle del Eria”, y los presentó al concurso. Consiguieron varios premios y reconocimientos que están expuestos en el actual Museo de Castrocalbón.
Grupo 380. Foto de Francisco Aldonza. De izquierda a derecha : Pepe, Paco, Ramón y Andrés
Grupo 381. Foto de Antonio García
El patrimonio va creciendo y cuenta con piezas de innumerable valor histórico. Esto no escapa a las Autoridades provinciales, que intentan llevarse el museo a la capital; alegando malas condiciones del local y escasa seguridad.
Ante esta amenaza, las Autoridades Locales se ven obligados a actuar. Trasladan el Museo a varias dependencias del Ayuntamiento, en espera de buscar una solución definitiva.
En 2004, tras una inversión superior a 140.000 euros, se construye el actual Museo Arqueológico y Etnográfico de Castrocalbón (M.A.E.C.).
A partir de su inauguración en 2007, la Asociación Misión Rescate en el Valle del Eria, será la encargada de gestionar el MAEC.