Siempre se ha dicho que "un pueblo sin niños es un pueblo sin vida". Es verdad, pero yo añadiría que un pueblo sin niños es un pueblo enfermo. A medida que disminuye el número de nacimientos, va aumentando la gravedad del enfermo.
Cuando dejan de nacer niños, la población envejece... y muere. Con cada persona que falta, el pueblo se debilita. Cuando desaparece la última persona, el pueblo muere.
Foto: Museo de Castrocalbón
Castrocalbón, como la inmensa mayoría de las poblaciones del mundo rural, es un pueblo enfermo, debido a que fallecen más personas de las que nacen.
Si hace cincuenta años podíamos hablar de una media entre 20 y 30 nacimientos al año; hoy ha bajado alarmantemente la cifra, hasta quedarse en 2 a 5 nacimientos/año.
Foto: Rocío Fernández
El modelo de vida actual hace que las familias tengan menos niños. Otro factor en contra es que los jóvenes se van a las capitales, por trabajo o buscando una supuesta mejor vida para ellos y sus futuros hijos.
Hemos pedido dos días en el trabajo para juntarlos con el fin de semana y poder disfrutar unos días de relax y descanso. Nuestro destino es Viana do Castelo en Portugal.
Moverse de casa, hoy en día, supone un importante desembolso de dinero. Si económicamente estás bien, enhorabuena; por el contrario, si tu situación económica es delicada y tu presupuesto es una cantidad fija, tendrás que hacer números, buscar ofertas e ingeniártelas para minimizar gastos.
Julio y agosto son los meses más caros, pero Junio y Septiembre también están bien para moverse y los hoteles son más baratos.
Siempre hay que probar platos típicos y degustar la gastronomía de los lugares que visitamos. Portugal tiene mucho y bueno en este aspecto, bacalhau al bras, francesinhas, pastel de belén. vino de oporto.....
Ir de restaurante todos los días, supone un gasto considerable. Si queremos economizar, tendremos que comer y cenar algún día de "fiambrera". Esto nos supone un ahorro aprox. de 20 euros por persona/comida.
Hay que sufrir la molestia de cargar con la nevera; y si tenemos sitio en el coche, con mesa y sillas. Congelar unas botellas de agua para mantener el frío y llenarla con lo que nos apetezca, tortilla, empanada, filetes empanados, embutido, queso, conservas y bebida.
Nosotros somos dos personas y salimos desde la provincia de León; pensamos estar cuatro días fuera. Con antelación hemos reservado hotel en Viana do Castelo. Habitación doble con derecho a desayuno. Hotel normal, sin lujos pero que cubre todas las necesidades básicas. Tres noches por 166 euros. Está a las afueras, junto a la ría. Sin TV, pero si una terraza con mesa y dos sillas, que nos vendrá bien para hacer alguna cena.
El hotel es el "Posada de Juventude" y en la zona hay muchísimo espacio para aparcar.
Día 1
Con anterioridad hemos mirado el itinerario y la mejor opción es coger la autovía de las Rías Baixas hasta Verín. Allí entramos a Portugal por Chaves y tenemos todo autovía hasta la costa en Viana do Castelo. Hay varios peajes, todos en suelo luso.
En nuestro caso, no lo hicimos así. Salimos de casa a media mañana y en Puebla de Sanabria, nos desviamos dirección Portugal.
Una vez que llegas a Braganza ya tienes autovía para moverte por todo el País. Lo malo es que para llegar, tenemos que recorrer 50 km por una carretera comarcal con infinidad de curvas y sin prácticamente arcén. Ahora entiendo la reivindicación de ese tramo de autovía y la posterior León-Braganza.
Poco antes de Braganza, en un pueblo llamado Rabal, decidimos parar a comer. Había una arboleda y sombra; zona idónea para poner la mesa, las sillas y sacar la fiambrera. Tortilla, embutido, queso, pimientos asados, fruta y bebida. El café nos lo tomamos en Braganza.
En esta localidad pasamos buena parte de la tarde. Visitamos el Castillo de Braganza , la Iglesia de Santa María, el Museo de la Máscara y el Museo del Ejército - ver fotos)
Algún que otro souvenir y otra vez para la Berlingo. Vila Real, Oporto, Viana do Castelo; nos quedan unos 280 kilómetros para llegar al destino.
Alrededor de las ocho y media de la tarde ( 19:30 h. en Portugal), llegamos el hotel. Pasamos por recepción, recogemos la llave y subimos el equipaje a la habitación.
Es demasiado pronto para cenar; así que, pensamos en tener un primer contacto con la ciudad. Caminamos por el paseo marítimo y sin saber que eran fiestas, nos dimos de lleno con la orquesta. Una cerveza mientras veíamos un poco de la actuación y paseo por las calles del centro, disfrutando del ambiente y de una actuación de fado.
Esta noche, la cena va a ser de fiambrera en la terraza de la habitación. Empanada y queso antes de ir a descansar.
Han sido diez años de convivencia plena, respeto mutuo y fidelidad absoluta.
En una década solo nos hemos separado quince días, los que has estado ingresada por motivos de salud.
Maldito ese fatídico, en que subiendo La Portilla, se te descontroló la temperatura produciéndote graves daños internos.
Allí, acurrucados, nos quedamos los dos esperando la llegada de las asistencias.
Hoy me siento culpable por haber aprovechado esta situación para dejarte por otra. Perdóname; los hombres somos débiles y ella, es más joven, tiene más potencia y sus medidas son envidiables.
Me alegro por que ya estás plenamente recuperada. Gozas de buena salud y la operación te ha hecho más fuerte.
Confío en que pronto encontrarás tu media naranja; esa persona que te subirá las revoluciones a tope y con la que te deseo una larga y feliz relación.
Siento haberte puesto un precio. Es una acción fea por mi parte, pero la situación me obligaba. Tengo que mantener a mi nueva compañera.
Espero que algún día sepas perdonar esta infidelidad. Por mi parte solo puedo desearte lo mejor.
¡¡HASTA SIEMPRE MI QUERIDA PARTNER!! ¡NOS VEMOS EN LA CARRETERA!!